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Cómo la FIFA gestiona los derechos de imagen de los jugadores

El núcleo del conflicto

Los aficionados ven a los cracks en la pantalla, los patrocinadores se muerden la oreja, y la FIFA se asegura de que el jugo de la imagen fluya bajo sus normas. Aquí no hay espacio para la ambigüedad; la entidad controla quién puede usar la foto del Messi y a qué precio.

Contrato centralizado vs. acuerdos locales

FIFA impone un marco estándar: cada jugador firma un “image rights charter”. Ese documento define los límites y las excepciones, y obliga a los clubes a respetarlo antes de negociar con marcas externas. Si el club quiere vender una camiseta con la cara de su delantero, primero necesita la luz verde del documento global.

El papel de los agentes

Los representanes son los que baten la puerta de la oficina de la FIFA para solicitar autorizaciones. No son simples mensajeros; son los negociadores que convierten una foto en una mina de oro. Cuando el agente consigue una campaña publicitaria, la FIFA cobra una comisión de referencia que se reparte en la cadena.

El mecanismo de licenciamiento

Todo se registra en la plataforma digital de la FIFA, un hub donde cada imagen tiene un código único. Las marcas introducen su pedido, el sistema verifica la disponibilidad y devuelve el precio en tiempo real. Si la foto está reservada para una campaña oficial, el sistema la bloquea automáticamente.

El proceso es tan veloz que a veces parece magia: una solicitud, una aprobación, el dinero entra, la camiseta sale. Pero bajo la superficie hay millones de datos, cláusulas de exclusividad y cláusulas de “no competencia” que la FIFA revisa al milímetro.

Casos polémicos y cómo se resuelven

Un club intentó vender una línea de ropa sin pasar por la autorización centralizada. La FIFA lo detectó, envió un cese y desistimiento, y la marca tuvo que pagar multas que superaron los ingresos generados. Ese tipo de sanciones sirve de advertencia: la regla es la regla.

El impacto en los jugadores

Los futbolistas descubren que su imagen vale tanto como sus goles. Algunos firman cláusulas de exclusividad total, otros prefieren mantener espacios para acuerdos personales. La FIFA, sin embargo, no permite “doble juego”: si la imagen está vendida a Nike, Adidas queda fuera automáticamente.

Lo que debes hacer ahora

Aquí está la clave: si trabajas con un jugador o un club, verifica siempre el estado de la licencia en la plataforma oficial de la FIFA antes de lanzar cualquier campaña. No esperes a que el sistema te devuelva un “denied”. Evita dolores de cabeza, protege los derechos y asegura el flujo de ingresos.